Historia de San José de Uchupiamonas
La historia Josesana es muy difícil de caracterizar en vista de que los registros no diferencian el particular proceso histórico de la comunidad con los relatos Tacanas en general. En este contexto, recobramos lo expuesto en el texto "Etnografía Preliminar", documento interno de Conservación Internacional:
El pueblo Tacana es considerado por la etnografía clásica parte de la nación de los "chunchos", nombre asignado por los Incas y luego por los Españoles a todos los grupos étnicos que habitaban el espacio geográfico ubicado entre las últimas estribaciones de los Andes, las sábanas orientales y los bosques amazónicos. Tanto el Inca como el español consideraban a los "chunchos" como parte de la naturaleza y por tanto salvajes. Por otro lado, descripciones poco rigurosas tienen a esta extensa área intermedia entre los Andes y la Amazonía como "tierra de nadie".
Sin embargo por aportes de investigaciones recientes, se piensa que esta importante área constituía el "taypi" o punto intermedio y de mediación entre las tierras altas y las bajas de los pueblos americanos (ROMERO BEDREGAL, 1967, 1989, SAIGNES 1985). Es así que a partir de las contribuciones de la arqueología y avances de la etnografía, es posible concluir ahora que los pueblos que habitaban estas áreas habían desarrollado sociedades organizadas en pequeños grupos, que satisfacían sus necesidades primordiales a través de actividades de caza, pesca, recolección y cultivo de la yuca (Portugal Ortiz, 1978). Según la tradición oral Tacana, hubo relaciones más bien pacíficas con los Incas: (...) lo que comprueba las últimas investigaciones que muestran una activa relación comercial y social en ambas direcciones.
Es así que los cronistas españoles, como Sarmiento de Gamboa y Garcilazo de la Vega permiten concluir que fue el Inca Tupac Yupanqui, cuya dinastía duró de 1471 a 1494, quien dirigió las primeras incursiones Incas en territorios Tacanas y de otros grupos Arawak como los Mojeños. Posteriormente, el Inca Wayna Kápac habría afianzado el dominio Inca que duró hasta la llegada de los españoles en 1540. (ROMERO BEDREGAL, 1989).
La evidencia arqueológica confirma estos aciertos:
Un aribalo Inca encontrado por un párroco de Rurrenabaque y procedente de Baba-Trau (no. 3141 MNA del Museo Nacional de Arqueología) es de estilo Inca innegable; lo mismo un hacha del mismo sitio (no. 862 MNA), metálica (bronce con preponderancia de cobre).
Al respecto Portugal (1978) opina: Su estilo incaico es innegable, siendo una prueba arqueológica que sirve para autentificar lo que dicen las crónicas y las historias sobre la penetración incaica a las tierras bajas y tropicales.
Posteriormente la tarea de conquista fue realizada por los españoles sirviéndose de religiosos franciscanos y jesuitas y no por las fuerzas militares de la Corona. Los primeros se introdujeron a la región desde Apolo. (...) comenzaron su exitosa tarea en 1680 creando y gobernando las misiones de Apolobamba, que comprendía las misiones de San José de Uchupiamonas, establecida en 1716, la de Trinidad de Jariapu o Tumupasa en 1713 y San Antonio de Isllamas en 1712. (ROMERO BEDREGAL, 1989).
La documentación consultada da cuenta de que los misioneros franciscanos, ante la resistencia hostil de los grupos indígenas que habitaban las márgenes de los ríos Tuíchi, Yuriyapu y Turiyapu, se vieron obligados a secuestrar a algunos individuos de diferentes étnias (Tacana, Leco, Chama y Uchupiamona) para trasladarlos a la Misión de la Concepción de Apolobamba, fundada en el año de 1690 con 600 indígenas que en más de un 70% eran Quechuas.
En esa misma documentación se lee que en el año 1713 y como fruto de las reiteradas incursiones que los misioneros franciscanos hacían al territorio de los Tacana, Fray Domingo de Valdéz y un lego de apellido Álvarez, fundaron la Misión de Tumupasa "piedra blanca" en Tacana, con 137 familias de los grupos Sipiramona y Uchupiamona. Tres años más tarde, y a causa de graves enfrentamientos entre estos dos grupos Tacana, los Uchupiamonas abandonaron la Misión y volvieron a su antiguo territorio ubicado a orillas del río Tuíchi. Fray Domingo de Valdéz lo siguió hasta allí y fundó la Misión de San José de Uchupiamonas en el año de 1716, con 45 familias.
Dicen que este sitio "Tullullani", que parece haber sido un cementerio prehispánico muy antiguo, por la abundancia de huesos humanos y fragmentos de cerámica, tuvo que ser abandonado pues al cabo de un tiempo comenzaron a producirse fenómenos extraños que llenaron de pavor a los pobladores. El pueblo fue trasladado a un área ubicada al Sudeste del pueblo actual. Sin embargo, después de un tiempo y en vista de que el nuevo asentamiento estaba en un lugar malsano, se realizó un nuevo desplazamiento a un área denominada "Kuara" (que significa madre dialecto en Tacana), lugar donde se encuentra el actual pueblo de San José de Uchupiamonas.
Entre treinta y cuarenta años después de este segundo traslado, una enfermedad desconocida hasta el momento y que se manifestaba por convulsiones y vómitos de sangre, diezmó la población de la Misión y provocó la fuga precipitada de los pocos sobrevivientes. Ante este hecho los misioneros vieron por conveniente propiciar el retorno a su antiguo territorio de las familias Tacana que en los años 1690 - 1693, fueron obligados a trasladarse a la Misión de la Concepción de Apolobamba. El informante Don Francisco Nawi Maruna decía que él escuchó decir a sus abuelos que cuando llegó la gente procedente de Apolo en la Misión de San José, solamente habían quedado tres familias de las 45 originarias (Amutari, Chipunawi y Maruna).