San José de Uchupiamonas antes de los ´90
Don Francisco Nawi, Shaman de nuestra comunidad decía lo siguiente: “Nosotros vivimos en la selva, comemos, nos curamos y nos vestimos con lo que la selva nos da, sabemos que los árboles, las plantas y los animales que hay en ella, están poseídos por seres sobrenaturales que pueden castigarnos y hacer que la gente caiga enferma por razones que sólo ellos saben” “Por desgracia, las cosas están cambiando y los jóvenes están perdiendo nuestras costumbres y creencias. Para nosotros, los Tacanas viejos, la música y los bailes han sido y siguen siendo lo único y lo mejor que tenemos para honrar a los dioses y santos”.
Ancestralmente, hasta mediados del siglo XVIII, nuestra comunidad ha subsistido gracias a la caza, pesca y recolección de frutos del bosque.
Las escasas oportunidades de vida, debido a la situación de pobreza y miseria en la que nos encontrábamos, hicieron que a finales de los años ‘80, muchas familias migraran a otros centros poblados en busca de mejores condiciones de vida, quedando en nuestra comunidad solamente 60 familias, que subsistían en las siguientes condiciones:
- Una agricultura precaria, dedicada principalmente al cultivo de: arroz, maíz, maní, yuca, plátano, hualuza y otros en pequeñas parcelas. Estas áreas de cultivo se ubicaban a una distancia promedio de 30 minutos del centro poblado.
- Caza, pesca y recolección de frutos de la selva tropical, los cuales han sido nuestro mayor sustento diario.
- La comercialización de pieles, que consistía en matar animales y vender sus cueros a diferentes precios. Las pieles de animales más requeridos y buscados, eran la del jaguar, ocelote (tigrecillo) y lagarto.
- El aprovechamiento de maderas preciosas (caoba, cedro) en la década de los años ‘90, fue otra actividad económica importante que mermó las necesidades de algunas familias en la comunidad.
- Nuestra comunidad no contaba con servicios básicos como agua potable, luz y alcantarillado. Para lavar nuestra ropa, bañarnos y proveernos de agua, desde niños teníamos que caminar largas distancias cargados de nuestros bidones (vasijas) llenos de agua. Para el alumbrado de nuestras viviendas utilizábamos velas de cera o mechero que funcionaba quemando combustible fósil (kerosén).
- La educación de nuestros hijos en la comunidad era precaria, por ello el nivel de aprendizaje fue siempre mediocre.
- La comunidad carecía de servicios de salud, por ello la única forma de curarnos de las diferentes enfermedades que padecíamos, ha sido practicando el uso de yerbas y plantas medicinales con poder curativo recolectadas del bosque. Otra forma importante de curación fue aquella que se practicaba acudiendo al Shaman de la comunidad, quien era una persona anciana y sabia, que podía sanar muchos males, hasta aquellos malignos.
- No contábamos con vías de acceso a nuestra comunidad, por ello teníamos que viajar a pie o en balsas (callapos) días y hasta semanas en busca de algunas necesidades básicas como: sal, jabón, kerosén, aceite, azúcar y otros.
- No teníamos fuentes de trabajo renumerado, por ello teníamos que salir a otros centros poblados para buscar empleo por unos meses y retornar a nuestros hogares con algo de dinero y útiles escolares, ropas, zapatos y otras necesidades para nuestra familias.